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La fertilidad de la mujer es limitada y la edad es un factor determinante ya que la edad ideal para concebir es entre los 25 y 35 años, y a partir de los 35 años, la fertilidad femenina disminuye considerablemente, tanto en calidad como en cantidad de óvulos. A partir de los 45 años, la posibilidad de un embarazo ocasional se vuelve muy escasa.

Hoy en día la tendencia es que las mujeres están decidiendo retrasar cada vez más su maternidad por temas personales, sociales, laborales o también por problemas de salud. Es por esto que la preservación de la fertilidad se vuelve una opción elemental para el futuro.

Si una mujer decide preservar o vitrificar sus óvulos cuando estos están aún jóvenes, ya cuando decida tener hijos en un futuro, podrá utilizar estos óvulos y tendrá las mismas posibilidades de embarazo que tenía en el momento de la preservación. La edad ideal para realizar la preservación de fertilidad sin indicación médica es antes de los 35 años. Después de los 38 años, aunque si se puede realizar el procedimiento, no es lo ideal, ya que la calidad de los óvulos disminuye.

¿En qué consiste la preservación de la fertilidad?

Consiste en la obtención y conservación de los óvulos para su uso en el futuro, lo que permite a la mujer o la pareja tomar la decisión del momento adecuado para tener un bebe. Esta conservación se realiza a través de la vitrificación de óvulos, que consiste en la congelación específica de los óvulos en la que se conservan a -196°C, manteniendo intactas sus características al momento en que se vitrificaron.

La preservación de la fertilidad inicia con una consulta médica de primera vez en donde el especialista analiza su historial médico y un estudio ginecológico completo y además explicará el proceso de preservación de fertilidad. El tratamiento comienza con el ciclo menstrual, con la estimulación ovárica, la cual dura entre 10 y 12 días y consiste en la administración de inyecciones de hormonas que estimulan el desarrollo de múltiples óvulos en cada ovario. Durante este proceso se lleva a cabo un seguimiento exhaustivo por medio de ecografías y análisis de sangre. Cuando se logra el número y el tamaño esperado de óvulos, se administra una dosis de hCG para inducir la ovulación, y así poder programar la punción en clínicas 36 horas después.

Aspiración de óvulos

La aspiración de óvulos se realiza en quirófano y bajo sedación, así que la paciente no siente ningún tipo de molestia. El proceso dura aproximadamente 15-20 minutos y consiste en acceder a los ovarios a través de la cavidad vaginal, de donde se aspiran los óvulos y se recogen en tubos, para poder llevarlos al laboratorio en donde serán vitrificados. Tras el procedimiento, la paciente descansa 1 hora, y luego es dada de alta para retomar su rutina diaria de forma habitual.

Vitrificación de ovocitos

Para la vitrificación o congelación de ovocitos, primeramente se tratan los ovocitos con una serie de medios crioprotectores para que no sufran ningún daño en el proceso de vitrificación. Una vez terminado el proceso, se colocan en unos pequeños soportes y se sumergen en nitrógeno líquido, a una temperatura de -196°C. los soportes con los óvulos vitrificados se almacenan en unos tanques especializados que mantienen constante la bajísima temperatura y cuenta con un doble sistema de alarma para garantizar que la temperatura permanece en el rango optimo en todo momento.

El éxito de lograr un embarazo de cada paciente depende de la calidad y el número de óvulos que se consigan. La preservación de la fertilidad o vitrificación de óvulos no permite garantizar un futuro embarazo, pero si la posibilidad de intentarlo con un tratamiento de fecundación in vitro con las mismas probabilidades y condiciones que se hubieran tenido en el momento de la vitrificación.

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